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"L" DE...


—¡Vaya! —exclamó, al tiempo que avanzaba buscando la sombra de los árboles-. A fin de cuentas es un gran alivio con tanto calor como hace poder refugiarse en el..., en el... ¿En qué? —prosiguió, un tanto aturdida al no venirle a la mente la palabra justa—. Quiero decir eso de poder refugiarse bajo el... bajo el, ¡bajo esto, córcholis! —y puso la mano sobre el tronco de un árbol—. Me gustaría saber cómo se llama. Pero, vamos a ver, ¿quién soy yo? Tengo que acordarme, ¡pues no faltaría más! ¡Estoy resuelta a que así sea! —Pero estar decidida no le sirvió de gran cosa y después de mucho darle vueltas sólo acertó a decir: —¡Una ele, sé que empieza por ele!...

Lewis Carroll
Alicia a través del espejo

Tweedledum and Tweedledee, Patachunta y Patachún o Tararí y Tarará



(...)
-La verdad es que generalmente soy una persona de mucho valor -continuó Tweedledum en voz baja-: lo que ocurre es que hoy tengo un dolor de cabeza...

-Y yo, ¡un dolor de muelas! -dijo Tweedledee que había oído el comentario-. Me encuentro mucho peor que tú.

-En ese caso, sería mucho mejor que no os pelearais hoy -les dijo Alicia, pensando que se le presentaba una buena oportunidad para reconciliarlos.

-No tenemos más remedio que batirnos hoy; pero no me importaría que no fuese por mucho tiempo -dijo Tweedledum-. ¿Qué hora es?

Tweedledee consultó su reloj y respondió: -Son las cuatro y media.

-Pues entonces, combatamos hasta las seis y luego, ¡a cenar! -propuso Tweedledum.

(...)

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