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HOMBRES, DIOSES Y OTROS ANIMALES...


El alma buena de Se-Chuan
Der gute Mensch von Sezuan
Bertolt Brecht
Traducción de Raquel Warschaver


WANG: Soy el aguador de esta ciudad, de Se-Chuan. Mi oficio es agotador. Cuando hay sequía, debo recorrer kilómetros para conseguir un poco de agua. Y cuando abunda, no gano un céntimo. Claro que en nuestra provincia, la miseria es cosa de todos los días, y ya nadie pone en duda que no hay ayuda posible para nosotros, como no venga de los dioses. A propósito, un tratante de ganado que suele pasar por estas comarcas me ha asegurado que varios dioses, de los más importantes, se acercan a estas tierras. ¡Pueden imaginarse ustedes mi alegría! Pensar que en cualquier momento pueden aparecer aquí, en Se-Chuan. Sin duda las incesantes quejas que se elevan desde la tierra habrán inquietado al cielo. Hace ya tres días que espero en este sitio, a las puertas de la ciudad, cuando llega la hora del crepúsculo, para ser el primero en darles la bienvenida. Después, quién sabe si se me presentará la ocasión. Vendrán los señorones y los acapararán... ¡Con tal de que acierte a reconocerlos! Tal vez llegue cada uno por separado, para no llamar la atención. (Pasan tres obreros.) Ésos no pueden ser, vienen del trabajo. (Los observa atentamente.) No, andan con las espaldas encorvadas, de tanto cargar con fardos. (Pasa un empleado.) Ese otro... es imposible que sea un dios, con esos dedos manchados de tinta. A lo sumo, será un empleado de la fábrica de cemento. ¿Y aquellos señores? (Pasan dos señores.) No, tampoco creo que sean dioses. Esa expresión brutal sólo la tienen los que están acostumbrados a tratar a palos a la gente. Los dioses no tienen por qué apalear a nadie. (Aparecen los tres dioses.) A ver... aquellos tres... Sí, podría ser... Están bien alimentados, no parece que hayan trabajado jamás, y tienen el calzado cubierto de polvo, como si vinieran de muy lejos... ¡Son ellos!
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http://encontrarte.aporrea.org/10/personaje/
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LITERATURA INFANTIL


María Puncel
Un duende a rayas

La bruja Vitriopirola atravesaba el bosque en su escoba voladora camino de una reunión con otras brujas tan especialmente malvadas como ella. Llevaba puestas, por pura casualidad, sus gafas mágicas de fisgonear y descubrió el envoltorio en que se estaba formando un nuevo duende.
Se hallaba escondido, como todos los duendes en formación, en un lugar bien abrigado del bosque. Protegido del viento norte y de la lluvia bajo una enorme roca, y rodeado de helechos y de hongos que debían ocultarlo a las miradas indiscretas y curiosas.
Pero la bruja Vitriopirola miró hacia aquel lugar y, gracias a los cristales mágicos de sus gafas, lo vio. Su maligno corazón se regocijó al pensar en la malísima maldad que podía cometer allí mismo. Y decidió cometerla sin más tardar.
Descendió hasta el suelo. Detuvo su escoba junto a la enorme roca y se apeó de su vehículo volador.
—¡Je, je, je...! —se rió malignamente.
Se acercó al tierno embrión de duende y, llena de crueldad, le arrancó el suave envoltorio que le protegía.
Este envoltorio es como un edredón en forma de saco de dormir que protege a todos los pequeños duendes mientras se van desarrollando. Es un envoltorio suave y calentito, mullido y perfumado. Está hecho de cariño, de sonrisas, de caricias, de amistad, de ternura, de picardía, de curiosidad, de cosquillas, de olor a pan tostado, de aroma de bollos calientes, de perfume de cáscara de limón, de color de rayos de sol en primavera, del suave vaho de la tierra húmeda de lluvia, de la fragancia de la hierba recién cortada, de ricos sabores dulces y ricos sabores salados, de rumor de agua de fuente, de burbujas de naranjada y de otras mil cosas agradables por el estilo.
Ya se comprenderá que crecer dentro de una envoltura así es algo extraordinariamente estupendo, y muy necesario para que un duende pueda llegar a ser la criatura maravillosa que todo el mundo espera que sea.
La perversa bruja Vitriopirola no se contentó con desnudar el cuerpecillo, quitándole su envoltura; además, sacó de su faltriquera un frasquito de vidrio verde y derramó una pócima negra y maloliente sobre el duendecillo, y, al mismo tiempo, palabra tras palabra, recitó toda una horrible retahíla de horrendos conjuros.
El pequeño cuerpo desnudo tembló de frío y de miedo. Se encogió y se acurrucó sobre sí mismo. Luego, poco a poco, se fue volviendo de un color más y más oscuro, y se le marcaron profundas estrías allí donde la pócima de la bruja había resbalado sobre su tierna piel.
La bruja contempló satisfechísima el resultado de su obra.
—Esta noche sí que tengo una formidable historia que contar en nuestra reunión de aquelarre. Las otras se recomerán de envidia y se van a llevar un disgusto de muerte.
Seguro que ninguna de ellas ha tenido jamás ocasión de hacer nada tan perverso... Soy una bruja lista... ¡Je, je, je...! Soy una bruja muy lista y con mucha suerte...
La bruja lanzó tres espantosas y escalofriantes carcajadas. Luego, montó de nuevo en su escoba, agarró la envoltura por una punta y se alejó volando por los aires.
El búho, que había presenciado la escena desde la rama más alta de su roble favorito, se quedó helado de espanto y todas las plumas de la cabeza se le erizaron de pena y de compasión.
En cuanto la bruja desapareció, los helechos y los hongos se apresuraron a inclinarse sobre el desdichado duendecillo. No, no estaba muerto. Estaba solamente ennegrecido, tembloroso y deformado.
Las plantas se apretaron contra él para tratar de abrigarle y protegerle, pero claro, no era lo mismo. Unos helechos y unos hongos, por muy buena voluntad que pongan en su acción, resultan siempre fríos y húmedos y muy, muy diferentes de la envoltura que un duendecillo necesita para desarrollarse completamente bien.
El duendecillo sobrevivió a los malos tratos a que la bruja le había sometido, pero ya antes de que hubiera crecido lo suficiente como para poder ponerse en pie, se podía ver, sin ningún lugar a dudas, que el nuevo ser se había convertido, sin remedio, en un Duende Negro Arrugado.
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DE PIOJOS Y FRÍO...


...Por aquel entonces todos teníamos piojos. Si bien seguía haciendo frío, la temperatura ya permitía su aparición. Sobre asquerosos bichos corporales tengo una amplia experiencia y puedo afirmar que, en cuanto a ensañamiento, el piojo sobrepasa a todo lo conocido. Otros insectos, los mosquitos por ejemplo, hacen sufrir más, pero, por lo menos, no son bichos residentes. El piojo a veces se asemeja a un diminuto cangrejo, y vive preferentemente en los pantalones. Aparte de quemar la ropa, no hay otra manera conocida de librarse de él. En las costuras de los pantalones depositan sus brillantes huevos blancos, como diminutos granos de arroz, que originan grandes familias a extraordinaria velocidad.
Creo que a los pacifistas les sería útil ilustrar sus escritos con fotografías ampliadas de piojos. ¡Gloria de la guerra, sin duda! En la guerra, todos los soldados tienen piojos, al menos cuando hace bastante calor. Los hombres que lucharon en Verdún, Waterloo, Flandes, Senlac, Las Termópilas, todos ellos tenían piojos arrastrándose por sus testículos. Nosotros logramos mantenerlos a raya, hasta cierto punto, quemando los huevos y bañándonos con tanta frecuencia como podíamos soportarlo. Nada, sino la existencia de piojos, me hubiera arrastrado hasta ese río helado...

Homenaje a Cataluña (en inglés Homage to Catalonia) es el relato personal de George Orwell sobre su experiencia durante la Guerra Civil española, escrito en primera persona. La primera edición fue publicada en 1938.
Orwell sirvió tanto como soldado raso y como oficial en partes de Cataluña y Aragón desde diciembre de 1936 hasta junio de 1937, cuando tras los
sucesos de mayo de 1937, en Barcelona, el partido político en el que "miliciaba" (el POUM, un partido comunista antiestalinista dirigido por Andreu Nin) fue declarado organización ilegal y se vio forzado a huir o enfrentarse al encarcelamiento.(...)

Fuente: Wiki
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FRAGMENTO...


...Las prímulas y los paisajes, explicó, tienen un grave defecto: son gratuitos. El amor a la Naturaleza no da quehacer a las fábricas. Se decidió abolir el amor a la Naturaleza, al menos entre las castas más bajas; abolir el amor a la Naturaleza, pero no la tendencia a consumir transporte. Porque, desde luego, era esencial, que siguieran deseando ir al campo, aunque lo odiaran. El problema residía en hallar una razón económica más poderosa para consumir transporte que la mera afición a las prímulas y los paisajes. Y lo encontraron. —Condicionamos a las masas de modo que odien el campo —concluyó el director—. Pero simultáneamente las condicionamos para que adoren los deportes campestres. Al mismo tiempo, velamos para que todos los deportes al aire libre entrañen el uso de aparatos complicados. Así, además de transporte, consumen artículos manufacturados...

Aldous Huxley. Un mundo feliz
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Huxley y los utopiáceos
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DE POLÍTIC@S Y PREVISOR@S...

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-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, en un país tenían la costumbre de elegir a un hombre como señor para un solo año, durante el cual lo obedecían en todo. Pero al terminar el año, le quitaban cuanto poseía, lo llevaban a una isla desierta y lo dejaban desnudo, sin permitir que nadie lo acompañara.

Sucedió una vez que fue elegido como señor un hombre mucho más inteligente y más previsor que cualquiera de sus antecesores. Como sabía que, al terminar su mandato, le harían lo mismo que a los otros, antes de que su mandato expirase, sin que nadie se enterara, mandó construir en la isla donde sería desterrado una casa grande y confortable, en la que guardó cuantas provisiones pudiera necesitar para el resto de su vida. La casa fue construida en un lugar tan oculto que nadie ni ninguno de los que lo habían elegido señor pudo descubrirla. También advirtió a algunos amigos y familiares que, si ellos veían que le faltaba algo de lo necesario, se lo enviasen, para que jamás careciese de alimentos o vestiduras.

Cuando se cumplió el año y los de aquella tierra lo despojaron del mando, lo llevaron desnudo a la isla, como hacían con todos; pero él pudo vivir muy felizmente, pues, como había sido tan previsor al mandar construir aquella casa, pudo vivir en ella contento y feliz.

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El conde Lucanor
Don Juan Manuel
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UN BRINDIS POR LA VIDA


No dejaremos de explorar
y al final de toda nuestra investigación
habremos llegado a donde comenzamos
y conoceremos el lugar por vez primera...
cuando las lenguas de fuego se plieguen
para formar un nudo de fuego
y el fuego y la rosa sean sólo uno.


T. S. Eliot
Four quartets


Feliz año!!! o, como dice nuestra amiga Cristal00k, Feliz vida!!!
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CUENTO

Pere Calders (1912-1994)

INVASIÓ SUBTIL

A l'Hostal Punta Marina, de Tossa, vaig conèixer un japonès desconcertant, que no s'assemblava en cap aspecte a la idea que jo tenia formada d'aquesta mena d'orientals.

A l'hora de sopar, va asseure's a la meva taula, després de demanar-me permís sense gaire cerimònia. Em va cridar l'atenció el fet que no tenia els ulls oblics ni la pell groguenca. Al contrari: en qüestió de color tirava a galtes rosades i a cabell rossenc.

Jo estava encuriosit per veure quins plats demanaria. Confesso que era una actitud pueril, esperant que encarregués plats poc corrents o combinacions exòtiques. El cas és que em va sorprendre fent-se servir amanida -"amb força ceba", digué-, cap i pota, molls a la brasa i ametlles torrades. Al final, cafè, una copa de conyac i una breva.

M'havia imaginat que el japonès menjaria amb una pulcritud exagerada, irritant i tot, pinçant els aliments com si fossin peces de rellotgeria. Però no fou pas així: l'home se servia del ganivet i la forquilla amb una gran desimboltura, i mastegava a boca plena sense complicacions estètiques. A mi, la veritat, em feia trontollar els partits presos.

D'altra banda, parlava català com qualsevol de nosaltres, sense ni una ombra de cap accent foraster. Això no era tan estrany, si es considera que aquesta gent és molt estudiosa i llesta en gran manera. Però a mi em feia sentir inferior, perquè no sé ni un borrall de japonès. És curiós de constatar que, el toc estranger a l'entrevista, l'hi posava jo, condicionant tota la meva actuació -gestos, paraules, entrades de conversa-, al fet que el meu interlocutor era japonès. Ell, en canvi, estava fresc com una rosa.

Jo creia que aquell home devia ésser representant o venedor d'aparells fotogràfics, o de transistors. Qui sap si de perles cultivades... Vaig provar tots aquells temes i ell els apartà amb un ample moviment del braç. "Venc sants d'Olot, jo", digué. "Encara hi ha mercat?", vaig preguntar-li. I em va dir que sí, que anava de baixa però que ell es defensava. Feia la zona sud de la Península, i va afirmar que, així que tenia un descans o venien dues festes seguides, cap a casa falta gent...

-No hi ha res com a casa! -reblà amb un aire de satisfacció.
-Viviu al nostre país?
-I doncs? On voleu que visqui?

Sí, és clar, són rodamons i es fiquen pertot arreu. Me'l vaig tornar a mirar i asseguro que cap detall, ni en la roba ni en la figura, no delatava la seva procedència japonesa. Fins i tot duia un escut del Futbol de Club Barcelona a la solapa.

Tot plegat era molt sospitós, i em va capficar. La meva dona s'havia fet servir el sopar a l'habitació, perquè estava una mica empiocada; vaig contar-li l'aventura, adornant el relat amb les meves aprensions: si molt convé, es tractava d'un espia.

-I d'on ho has tret que és japonès? -em preguntà ella.
Vaig riure, potser no de bona gana, compadit de la seva innocència.
-Els conec d'una hora lluny... -vaig contestar-li.
-Que vols dir que n'has vistos gaires?
-No, però els clisso de seguida!
-T'ho ha dit ell, que era japonès?
-Ni una sola vegada. Són astuts...
-T'ho ha dit algú?
-Ningú no m'ha dit res, ni falta que em fa. Tinc l'instint esmoladíssim!

Ens vam barallar. Sempre em burxa dient-me que sóc malpensat i que qualsevol dia tindré un disgust dels grossos. Com si no em conegués prou! Sembla que es complagui a no raonar i és d'una candidesa increïble.

Aquella nit vaig dormir poc i malament. No em podia treure el japonès del cap. Perquè mentre es presentin com són, amb la rialleta, les reverències i aquella mirada de través, hi haurà manera de defensar-se'n. Així ho espero! Però si comencen a venir amb tanta de simulació i d'aparat ful, donaran molta feina.

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LEYENDO COSAS DEL COLE...

El calamitaeróstato
José Antonio Panero


Miguelín Leiroso Castañeira tenía por lo menos cincuenta años, pero todo el mundo le llamaba Miguelín porque cuando se sentaba en la silla del bar para echar la partida con los amigos le quedaban los pies colgando. Miguelín era de cerca de Lugo y tenía la cabeza llena de inventos. Cuando era más joven, inventó un reloj que detenía de vez en cuando el tiempo. La cosa estaba muy bien, porque, mientras no corría el tiempo, ni los viejos envejecían ni se cortaba la leche ni se pudría la fruta. Pero los enfermos y los que tenían dolor de muelas y los niños que querían crecer deprisa protestaron y Miguelín acabó vendiendo el reloj a un afilador ambulante que no quería morirse nunca.


Miguelín siempre estaba inventando cosas, aunque algunas no servían para nada. Una vez inventó una vaca sin cuernos que tenía la piel a franjas blancas y azules; además, no daba leche y tenía los ojos amarillos, como los gatos.
-¿Y para qué queremos una vaca así? -le preguntaron los vecinos.
-¡Ah, yo qué sé! -contestó Miguelín-. A mí me gusta, porque bebe estrellas.
Y era verdad: todas las noches la vaca aquella salía de los corrales y se iba derecha al pilón de la fuente a beber las estrellas que se reflejaban en la superficie del agua, y no paraba hasta que se las había bebido todas. Así, noche tras noche. Cuando llevaba bebida media Vía Láctea, el alcalde dijo que aquello no podía ser, que la vaca iba a dejar el pueblo a dos velas y que a ver a dónde iban a mirar los vecinos las noches de verano, cuando salían con las sillas a las puertas de las casas para tomar la fresca y charlar. Entonces, Miguelín le regaló la vaca a un holandés que pasó haciendo el Camino de Santiago. Como los holandeses entienden mucho de vacas, el peregrino estaba encantado y pensaba llevársela a Holanda a la vuelta de Compostela; pero a la vaca le gustaba el cielo de Galicia y antes de llegar a Palas do Rey pegó un brinco, se subió a la mochila del holandés -que quedó, el pobre, medio desriñonado- y desde allí, de otro brinco, ¡zas!, se plantó cerca de la Osa Mayor. Allá arriba, en las praderas del cielo, la vaca se puso a pastar luceros y polvo de estrellas, hasta que se volvió fosforescente.

A veces Miguelín inventaba cosas que ya estaban inventadas. Un domingo estaba con los amigos jugando al tute en el bar y sin venir a cuento dijo:
-El martes voy a inventar la pólvora.
Los amigos siguieron concentrados en las cartas, como si nada. Pero al rato uno le replicó:
-Eso ya lo han inventado los chinos ni se sabe hace cuánto, Miguelín. Inventa otra cosa.
Miguelín quedó callado un momento, balanceando las piernas en el hueco de las patas de la silla.
-Bueno, pues entonces... ¡arrastro! -contestó. Y cantó las cuarenta.

A lo largo de su vida, Miguelín Leiroso Castañeira inventó una barbaridad de cosas, pero su invento más memorable fue el calamitaeróstato.
-¿El calamita... queeé? -preguntaron sus amigos cuando les habló por primera vez de la extraña máquina.
-Calamitaeróstato -repitió Miguelín sin la menor vacilación.
-¿Y eso qué es? -quisieron saber los amigos.
-Un globo-imán que navega por los aires con la sustancia de la que están hechos los sueños -explicó el inventor.
Como los amigos seguían sin entender una palabra, Miguelín los llevó a su casona de piedra para que pudieran ver con sus propios ojos el genial artefacto. Tenía la apariencia de un pequeño globo aerostático, aunque muy singular: la envoltura, blanquísima y brillante, no era de tafetán, sino de plumón de ganso, que Miguelín había sacado de los dos edredones heredados de su abuela. Con sedal había hecho la red que recubría el globo y las cuerdas de sujeción. La barquilla de pasajeros era un cesto de vendimiar en el que sólo había el espacio justo para los instrumentos de navegación y para un aeronauta en cuclillas.
-Ahora lo que necesito son sueños frescos -dijo Miguelín-. Los sueños son el gas más ligero que existe en el universo.
Los amigos se miraron unos a otros, interrogantes. Pero como lo querían bien y confiaban en él, hicieron lo que el inventor les pedía: durante varios días, a primera hora de la mañana, todos los vecinos del pueblo desfilaron por casa de Miguelín para descargar sus sueños en el calamitaeróstato. Uno a uno, metían la cabeza por la boca del globo y contaban en voz baja el sueño que habían tenido la noche anterior. Si alguien no se acordaba de lo que había soñado, podía inventar el sueño; eso también valía.
A medida que el globo de plumón se iba llenando de sueños, su volumen aumentaba y la red que cubría la envoltura se tensaba cada vez más. Por fin, un sábado por la tarde, el calamitaeróstato parecía una gigantesca bombilla de plumas a punto de reventar.
-¡Gracias, gracias, amigos, ya está, ya está...! -exclamó, lleno de júbilo, Miguelín, mientras se apresuraba a subir al cesto de vendimiar que hacía de barquilla. El calamitaeróstato se tambaleó un poco de izquierda a derecha y, de improviso, ¡fuuum!, empezó a ascender por el aire. Entonces un vecino se dio cuenta de algo en lo que nadie había reparado.
-¡Miguelín, no llevas lastre! -gritó.
El inventor se asomó al borde del cesto, que había superado ya la altura del tejado de la casa, y a voces respondió:
-¡No lo necesito! ¿Por qué crees que se llama calamitaeróstato? ¡Este es un globo-imán, mira!
Los vecinos oyeron primero un ruido de viento fuerte y después vieron, asustados, cómo la tierra temblaba y de debajo de la tierra salían fusiles oxidados, pistolas, granadas sin explosionar y restos de metralla de la vieja guerra, que volaron, como atraídos por un potentísimo imán, hasta el cesto del calamitaeróstato. El globo cabeceó un poquito con el lastre de las armas y perdió altura, pero Miguelín frotó las manos debajo del gas de los sueños y de nuevo la máquina ascendió por los aires.
-¡Ese sí que es un invento, Miguelín! ¡Acaba con todas las guerras! -le gritó uno de sus amigos desde abajo.
-¡Sí, Miguelín, inutilízales las metralletas y los tanques! -dijo otro.
-¡Y vuelve pronto...! -corearon todos a grito pelado.
Pero Miguelín Leiroso Castañeira no los pudo oír, porque su globo, aprovechando una corriente cálida, se elevó rápidamente a gran altura y desapareció entre las nubes.


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DE DUDAS Y CONTRADICCIONES...




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" Llegó, por fin, una mañana en que se le desprendieron a Ramiro las escamas de la vista y, purificada ésta, vio claro con el corazón. Rosa no era una hermosura cual él se había creído y antojado, sino una figura vulgar, pero con todo el más dulce encanto de la vulgaridad recogida y mansa; era como el pan de cada día, como el pan casero y cotidiano, y no un raro manjar de turbadores jugos. Su mirada, que sembraba paz, su sonrisa, su aire de vida, eran encarnación de un ánimo sedante, sosegado y doméstico. Tenía su pobre mujer algo de planta en la silenciosa mansedumbre, en la callada tarea de beber y atesorar luz con los ojos y derramarla luego convertida en paz; tenía algo de planta en aquella fuerza velada y a la vez poderosa con que de continuo, momento tras momento, chupaba jugos de las entrañas de la vida común ordinaria y en la dulce naturalidad con que abría sus perfumadas corolas. ¡Qué de recuerdos! Aquellos juegos cuando la pobre se le escapaba y la perseguía él por la casa toda fingiendo un triunfo para cobrar como botín besos largos y apretados, boca a boca; aquel cogerle la cara con ambas manos y estarse en silencio mirándole al alma por los ojos y, sobre todo, cuando apoyaba el oído sobre el pecho de ella, ciñéndole con los brazos el talle, y escuchándole la marcha tranquila del corazón le decía: ¡Calla, déjale que hable!. "
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Documentos RNE - Los últimos días de Unamuno - 04/06/11
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GENIAL MISTER DAWES...






"Fidelity Fiduciary Bank"


(Hablando) Sr. Dawes:
Conque tienes dos peniques ¿eh?
¿me dejas que los vea?


(Hablando) Michael:
Son para la comida de las palomas.


(Hablando) Sr. Dawes:
Valiente tontería, ¿qué vas a conseguir con eso?
¿qué engorden?


(Cantando) Sr. Dawes:
Pero si a dos peniques sabes
buen empleo dar,
ganas más.
En el Banco siempre
aumenta el capital.
Es normal.
Hay que saber hacer fortuna,
cuesta poco empezar.
Aquí están los que más saben
invertir y aumentar tu capital.


(Hablando) Sr. Banks:
¿Me permite, señor?


(Hablando) Sr. Dawes:
Adelante Banks.


(Hablando) Sr. Banks:
Fíjate Michael, serás propietario.


(Cantando) Sr. Banks:
Trenes en África.
Saltos en Brasil.
Muchos trasatlánticos.
Canales donde se cobra por pasar.
Planteles inmensos de té, sólo...


(Cantando) Todos:
...prueba a ingresar e invertir
sólo dos peniques en el...
el nombre entero...
en el Banco Dawes
Grande Ahorro Crédito y Seguridad.


(Hablando) Sr. Dawes:
Bien muchacho, dame el dinero.


(Hablando) Michael:
No quiero, es para la comida de las palomas.


(Hablando) Sr. Dawes:
Banks...


(Hablando) Sr. Banks:
Sí, señor.


(Cantando) Sr. Banks:
Escucha, Michael,
si tu no pierdes tiempo y dos peniques das,
es de ley que también de una generosa
cuenta dispondrás, pronto lo podrás ver.


(Cantando) Todos:
Hay que saber hacer fortuna,
cuesta poco empezar.
El momento es oportuno,
aprovecha la facilidad.


(Cantando) Sr. Dawes:
¡Pronto comprarás obligaciones, títulos y acciones,
bonos, fincas, fábricas, valores!


(Cantando) Todos:
¡Piensa bien...!
¡...lo que harás!
¡Sabes que podrás...!
¡...labrarte un buen porvenir aquí!
¡Rentas!
¡Negocios mil!
¡Cambios!
¡Todo aquí!
¡Fondos públicos!
¡Dinero!
¡Bancos!


(Hablando) Sr. Dawes:
Mientras resista la banca inglesa,
Inglaterra resistirá,
pero cuando caiga la banca inglesa,
Inglaterra caerá.


(Hablando) Sr. Banks:
¿Has comprendido, Michael?
Y todo eso por sólo dos peniques.


(Cantando) Todos:
Prueba a ingresar e invertir
estos dos peniques sólo.
¿Que no los pones?
En el Banco Dawes y
Grande Ahorro Crédito y Seguridad.


(Hablando) Sr. Dawes:
¡Dame! Bienvenido a nuestra numerosa
familia de inversionistas.

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Pamela Travers
Mary Poppins (fragmento)
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DE IRONÍAS...



Per a un demà millor

(Drama en menys d’un acte)

L’escena representa:

A l’esquerra, una posta de sol. A la dreta, un cap de setmana.

En alçar-se el teló, l’únic personatge de l’obra (jove de bona presència) s’avança amb el propòsit de recitar un estremidor monòleg de protesta. Però es desploma el teló a causa d’una avaria mecànica i l’esclafa. Llestos.

FI

(Els dimarts no hi ha funció, per descans de la Companyia.)

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http://www.lletra.com/es/autor/pere-calders.pdf
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DEL ORÍGEN DEL COLOR PÚRPURA DE LAS MORAS, SEGÚN OVIDIO, A UNA COMEDIA MUY TRÁGICA DE SHAKESPEARE...



«La pesada y breve obra del joven Píramo
y su amada Tisbe; comedia muy trágica.»



MEMBRILLO/FARAUTE
«Si ofendemos, es nuestra finalidad.
Que creáis que no queremos agraviaros
sino por bien. Mostrar nuestra habilidad:
ése es el único fin de nuestro ánimo.
Por tanto, venimos, pero no venimos.
Porque queremos adrede vuestra ofensa
vamos a actuar. Por dar regocijo
no estamos aquí. Para daros pena
ya están los actores, y con su papel
muy pronto sabréis lo que hay que saber.»

Entran [FONDÓN caracterizado de] PÍRAMO, [FLAUTA de] TISBE, [MORROS de]
MURO, [HAMBRÓN de] LUZ DE LUNA y [AJUSTE de] LEEN.


MEMBRILLO/FARAUTE
«Señores, si os preguntáis qué va a ocurrir,
a la luz ha de sacarlo la verdad.
Píramo es el hombre que tenéis aquí
y esta bella dama su Tisbe será.
Y aquí, el de la argamasa, hará de Muro,
de cruel Muro que separa a los amantes,
pues los pobres han de hablarse con apuros
por un agujero; que a nadie le extrañe.
Y aquí, el de la lámpara, perro y espino,
será Luz de Luna, pues Píramo y Tisbe
bajo luz de luna, en la tumba de Nino,
penando de amores deciden reunirse.
Y aquí este León, bestia aterradora,
cuando la fiel Tisbe se acerca a la tumba,
la asusta de muerte, y la pone en fuga,
tanto que en la huida se le cae el manto,
que mancha el León con fauces sangrientas.
Pronto llega Píramo, el joven galano,
y el manto de Tisbe desgarrado encuentra.
Entonces su puño empuña el puñal
y, pronto de espíritu, espeta su pecho;
y Tisbe, que espera tras un matorral,
le quita el acero y se mata. El resto,
León, Luz de Luna, Muro y los amantes
van a presentarlo sin que nada falte.»

Salen todos menos MORROS [y FONDÓN].

MORROS/MURO
«Aquí, en esta obra, acontecerá
que yo, Morros, un muro voy a encarnar.
Imaginad que este muro que os sugiero
tiene una abertura, una grieta, un hueco
por el cual nuestros amantes Tisbe y Píramo
a veces musitan con grande sigilo.
Revoque, argamasa y piedra confirman
que yo soy el muro; eso está a la vista.
Y aquí veis el hueco, derecha e izquierda;
por él los medrosos amantes conversan.»

FONDÓN/PÍRAMO
« ¡Oh, noche enlutada! ¡Oh, noche severa!
¡Noche que eres siempre cuando no es de día!
¡Qué noche, qué noche de dolor y pena!
¡Temo que mi Tisbe su promesa olvida!
Y tú, ¡oh, mi muro! ¡Oh, muro querido!
¡Separas mi tierra de la de mi Tisbe!
Tú, muro, ¡mi muro! ¡Oh, muro querido!
¡Muéstrame la grieta por la que yo mire!

[MORROS hace una uve con los dedos.]

Gracias, gentil muro. ¡Júpiter te guarde!
Mas, ¿qué es lo que veo? A Tisbe no hallo.
¡Oh, malvado muro! Feliz no me haces.
¡Malditas tus piedras, pues me han engañado!»

TESEO
El muro, como es sensible, debería replicar.

FONDÓN
La verdad es que no, señor. «Me han engañado» es el pie para Tisbe. Ella entra ahora y yo tengo que verla por el agujero. Veréis que sucede tal como os lo he contado. Aquí viene.

Entra [FLAUTA/]TISBE.

FLAUTA/TISBE
«¡Oh, tú, muro! Bien has oído mis quejas,
pues a mi Píramo de mí has separado.
Mis labios de guinda han besado tus piedras,
piedras que se mezclan con pelo y con barro.»

FONDÓN/PIRAMO
«Veo una voz. Ahora voy al agujero
para oírle, si puedo, a Tisbe la cara. ¡Tisbe! »

FLAUTA/TISBE
« ¡Mi amor! Pues eres mi amor. ¿No es cierto?»

FONDóN/PÍRAMO
«Piensa lo que quieras: soy tu amor del alma
y, como Limandro, fiel te seré siempre.»

FLAUTA/TISBE
«Y yo, como Helena, fiel hasta la muerte.»

FONDÓN/PíRAMO
«Céfalo a su Procris nunca fue tan fiel.»

FLAUTA/TISBE
«Cual Céfalo a Procris, yo fiel te seré.»

FONDÓN/PÍRAMO
«¡Por el hueco del vil muro dame un beso! »

FLAUTA/TISBE
«No beso tus labios, sino sólo el hueco.»

FONDÓN/PÍRAMO
«¿Puedes verme pronto en la tumba de Nino?»

FLAUTA/TISBE
«Esté viva o muerta, voy allá ahora mismo.»

[Salen FONDÓN y FLAUTA.]

MORROS/MURO
«Así es como Muro su papel termina
y, ya terminado, Muro se retira.»

Sale.

Entran [AJUSTE/]LEÓN y [HAMBRÓN/]LUZ DE LUNA.

AJUSTE/LEÓN
«Gentiles damas, si vuestro pecho teme
al menudo ratoncito que se arrastra,
quizá aquí y ahora se estremezca y tiemble
cuando oigáis rugir a León en su rabia.
Pues sabed que yo, Ajuste el ebanista,

soy un cruel león, y no una leoncita,
y si yo entro ahora feroz y violento
en este lugar, vivir no merezco.»

HAMBRÓN/LUZ DE LUNA
«Esta lámpara es la luna con sus cuernos,
y el que esto recita encarna a la luna.»

Entra [FLAUTA/]TISBE.

FLAUTA/TISBE
«Ésta es la tumba de Nino. ¿Y mi amado?»

Ruge [AJUSTE/]LEÓN.

AJUSTE/LEÓN
«¡Grrf »

Huye [FLAUTA/]TISBE [y se le cae el manto].
Entra [FONDÓN/]PÍRAMO.
[Sale LEÓN.]


FONDÓN/PÍRAMO
«Gracias, mi luna, por tus rayos de sol;
gracias, gentil luna, por tanto brillar,
pues con tu perfecto y febeo fulgor
a mi fiel amada confío en divisar.
¡Aguarda! ¡Ah, tormento!
Pobre caballero,
¡mira qué terrible escena!
Ojos, ¿lo veis bien?
¿Cómo puede ser?
¡Ah, mi paloma, mi prenda!
Tu óptimo manto,
¿de sangre manchado?
¡Venid a mí, Furias crueles!
¡Venid, venid, Parcas!
¡Cortad hilo y trama!
¡Venced, aplastad, dad muerte!

FONDÓN/PÍRAMO
«¿Por qué creaste al león, naturaleza,
a este vil león que desfloró a mi amada,
que es -no, no, que fue- la flor más bella
que amó, vivió, gozó y rió alborozada?
¡Ven, llanto, devasta!
Y tú ven, espada,
a herir el pecho de Píramo:
la tetilla izquierda,
donde el alma alienta.
Así muero, así expiro.
Muerto estoy ahora;
mi ser me abandona:
mi alma ha subido al cielo.
Lengua, pierde vista;
Luna, haz tu huida.

[Sale HAMBRÓN.]

La muerte me he dado y muero.»

Entra [FLAUTA/]TISBE.

FLAUTA/TISBE
«¿Durmiendo, mi amor?
¡Ah! ¿Muerto, mi sol?
¡Oh, ponte en pie, dulce Píramo!
¡Habla, habla! ¿Mudo?
¿Muerto? Un sepulcro
cubrirá tus ojos lindos.
Tu boca de nardo,
tu nariz de guinda
y tu faz de crisantemo
te han dejado ya.
Amantes, llorad
sus ojos de verde puerro.
Que las Tres Hermanas
vengan preparadas
con manos de blanca leche.
Bañadlas en sangre,
puesto que cortasteis
su hilo de seda tenue.
No hables, mi lengua.
La espada me hiera
y me empape el corazón.
Adiós, mis amigos,
que Tisbe ha caído.
Adiós, pues, adiós, adiós.»

[Se levantan FONDÓN y FLAUTA.]


Fuente
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EL REFLEJO

No necesita presentación (Foto borraeso)

El reflejo
Oscar Wilde

Cuando murió Narciso las flores de los campos quedaron desoladas y solicitaron al río gotas de agua para llorarlo.
-¡Oh! -les respondió el río- aun cuando todas mis gotas de agua se convirtieran en lágrimas, no tendría suficientes para llorar yo mismo a Narciso: yo lo amaba.
-¡Oh! -prosiguieron las flores de los campos- ¿cómo no ibas a amar a Narciso? Era hermoso.
-¿Era hermoso? -preguntó el río.
-¿Y quién mejor que tú para saberlo? -dijeron las flores-. Todos los días se inclinaba sobre tu ribazo, contemplaba en tus aguas su belleza...
-Si yo lo amaba -respondió el río- es porque, cuando se inclinaba sobre mí, veía yo en sus ojos el reflejo de mis aguas.



http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/wilde/ow.htm
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SE ACERCA SEPTIEMBRE SIGILOSO... SE HUELE...



Miseria de la burocracia
Marco Denevi

Durante muchos años un hombre a quien después de Kafka se le suele llamar el señor K, solicita ser recibido por el rey (si un rey resulta anacrónico, por el primer ministro, por el banquero Morgan, en fin, por Alguien). Desea pedirle un favor. Se trata de un asunto personal y, para él, de vida o muerte.

Pero los trámites son tan engorrosos; las dificultades para conseguir una audiencia, tan insalvables; Alguien está siempre tan atareado o tan lejos, viajando por otros países, que transcurre un largo tiempo sin que el señor K logre su propósito.


Esa espera y los infinitos, los arduos trámites le oscurecen el juicio, lo convierten en un hombre (pronto en un anciano) un poco maniático y, por qué no decirlo, un poco estúpido que sólo se preocupa por redactar las solicitudes de audiencia en un estilo cada vez más complicado, por sobornar a los porteros, empleados y secretario de Alguien y por seguir a éste en sus viajes, todo lo cual lo obliga a incurrir en gastos que, con el tiempo, le comen toda su fortuna.

Hasta que al fin es recibido por Alguien.

- Señor K -oye que le pregunta- ¿Qué quiere de mí?


Entonces el señor K se da cuenta, espantado, de que olvidó cuál era el favor que pensaba pedirle. Alguien lo mira impaciente. Para salir del paso el señor K balbucea:

- Nada. Sólo el honor de estrechar su mano.

Complacido por la lisonja, Alguien le concede espontáneamente una gracia que es aquella misma que el señor K, años atrás, pretendía arrancarle a fuerza de súplicas. Pero el señor K lo olvidó y la gracia de Alguien no le proporciona ninguna satisfacción. Por el contrario, sale de la audiencia convencido de que Alguien le impuso una carga.

http://www.sololiteratura.com/den/denobras.htm

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HOY COPIO: GRACIAS GROUCHO, GRACIAS MARACUYÁ

Revisando el blog de Groucho, he descubierto yo también a Maria Elena Walsh... Gracias, Groucho! Gracias, Maracuyá!

BESOS A MONTONES Y EN COLORES: FELIZ FINDE!!!

MANUELITA LA TORTUGA

Manuelita vivía en Pehuajó
pero un día se marchó.
Nadie supo bien por qué
a París ella se fue
un poquito caminando
y otro poquitito a pie.

Manuelita, Manuelita,
Manuelita dónde vas
con tu traje de malaquita
y tu paso tan audaz.


Manuelita una vez se enamoró de
un tortugo que pasó.
Dijo: ¿Qué podré yo hacer?
Vieja no me va a querer,
en Europa y con paciencia
me podrán embellecer.

En la tintorería de Paris
la pintaron con barniz.
La plancharon en francés
del derecho y del revés.
Le pusieron peluquita
y botines en los pies.

Tantos años tardó en cruzar el mar
que allí se volvió a arrugar
y por eso regresó
vieja como se marchó
a buscar a su tortugo
que la espera en Pehuajó.

http://www.literatura.org/MEWalsh/MEW_canciones2.html



http://www.testigoweb.com/turismo/turismo-pjo.htm

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DOS AMIGOS Y UN HASTA LUEGO...



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Persecuta - Mario Benedetti

Como en tantas y tantas de sus pesadillas, empezó a huir despavorido. Las botas de sus perseguidores sonaban y resonaban sobre las hojas secas. Las omnipotentes zancadas se acercaban a un ritmo enloquecido y enloquecedor.

Hasta no hace mucho, siempre que entraba en una pesadilla, su salvación había consistido en despertar, pero a esta altura los perseguidores habían aprendido esa estratagema y ya no se dejaban sorprender.

Sin embargo esta vez volvió a sorprenderlos. Precisamente en el instante en que los sabuesos creyeron que iba a despertar, él, sencillamente, soñó que se dormía.

Despistes y Franquezas 1990

http://www.sololiteratura.com/ben/benedettibiografia.html
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FÁBULA



El carnero filósofo

Godofredo Daireaux

Un carnero, viendo cuánto bien producía a la gente ovejuna su modo de vivir en sociedad, quiso generalizar el sistema y reformar en ese sentido las costumbres de todos los animales. Trató, por una propaganda incansable, de juntarlos en una sola familia, demostrándoles que para todos sería de gran provecho.

Empezó por querer asociar a todos los pájaros con las aves; pero pronto vio cuán difícil le sería casar al avestruz con la gallina.

Y cuando trató de juntar a los cuadrúpedos entre sí, y a éstos con la gente que vuela, fue peor; pues cada uno tenía sus costumbres y sus mañas, andando ligero unos y otros despacio; volando, caminando o nadando; comiendo carne o comiendo pasto; éstos bien vestidos, aquéllos desnudos; unos con dos patas, otros con cuatro; acostumbrados algunos a no llevar cola, y muchos queriéndola conservar; los pájaros queriendo imponer la pluma a todos, y los cuadrúpedos el pelo.

Hasta hubo grandes riñas, por haber nacido vivos, fuertes y bien parecidos unos cuantos, y no querer ellos volverse tontos, débiles y feos, para hacerles el gusto a los demás.

Renunció el carnero a poner en práctica su teoría, y se conformó con haber agregado uno más a los sistemas filosóficos ya fracasados o por fracasar.





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HORMIGAS

http://hormigas.anipedia.net/-morfologia-hormigas.html


LA HORMIGA


Un día las hormigas, pueblo progresista, inventan el vegetal artificial. Es una papilla fría y con sabor a hojalata. Pero al menos las releva de la necesidad de salir fuera de los hormigueros en procura de vegetales naturales. Así se salvan del fuego, del veneno, de las nubes insecticidas. Como el número de las hormigas es una cifra que tiende constantemente a crecer, al cabo de un tiempo hay tantas hormigas bajo tierra que es preciso ampliar los hormigueros. Las galerías se expanden, se entrecruzan, terminan por confundirse en un solo Gran Hormiguero bajo la dirección de una sola Gran Hormiga. Por las dudas, las salidas al exterior son tapiadas a cal y canto. Se suceden las generaciones. Como nunca han franqueado los límites del Gran Hormiguero, incurren en el error de lógica de indentificarlo con el Gran Universo. Pero cierta vez una hormiga se extravía por unos corredores en ruinas, distingue una luz lejana, unos destellos, se aproxima y descubre una boca de salida cuya clausura se ha desmoronado. Con el corazón palpitante, la hormiga sale a la superficie de la tierra. Ve una mañana. Ve un jardín. Ve tallos, hojas, yemas, brotes, pétalos, estambres, rocío. Ve una rosa amarilla. Todos sus instintos despiertan bruscamente. Se abalanza sobre las plantas y empieza a talar, a cortar y a comer. Se da un atracón. Después, relamiéndose, decide volver al Gran Hormiguero con la noticia. Busca a sus hermanas, trata de explicarles lo que ha visto, grita: "Arriba...luz...jardín...hojas...verde...flores..." Las demás hormigas no comprenden una sola palabra de aquel lenguaje delirante, creen que la hormiga ha enloquecido y la matan.

http://www.literatura.org/Denevi/Hormiga.html
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