Diogenes sentado en su tinaja. Jean-Léon Gérôme (1860)-Yo soy Alejandro... Gobierno un imperio inmenso. ¿Puedo hacer algo por ti?
-Ciertamente... Mucho, incluso.
-Dímelo... Verás que se te concede.
-No te molestes tanto... Bastará que te apartes unos pasos... Me das sombra y sin el sol paso un frío tremendo.
Alejandro, cuyo rostro se había iluminado anteriormente con la esperanza de adquirir renombre concediendo algún favor especial al filósofo, se retiró bruscamente y el sol tornó a calentar los rasgos de Diógenes, que volvió a adoptar su posición absorta, sin hacer caso de su visitante.
-Ciertamente... Mucho, incluso.
-Dímelo... Verás que se te concede.
-No te molestes tanto... Bastará que te apartes unos pasos... Me das sombra y sin el sol paso un frío tremendo.
Alejandro, cuyo rostro se había iluminado anteriormente con la esperanza de adquirir renombre concediendo algún favor especial al filósofo, se retiró bruscamente y el sol tornó a calentar los rasgos de Diógenes, que volvió a adoptar su posición absorta, sin hacer caso de su visitante.
Héroes en Zapatillas
Angel Pisani
.